El paso de cuna a cama: qué hacer y qué no hacer

El paso de la cuna a la cama es un momento emocionante. ¿Se acostumbrará rápidamente el niño, o no? ¿Cómo saber si es el momento adecuado? Hemos recopilado algunos consejos para ayudarle a empezar.

A partir de 3 años

En general, los niños de 3 años están listos para la cama grande, pero no es un criterio fijo, por supuesto: cada niño va a su propio ritmo.

Marcar reglas claras

Es importante que su niño entienda las normas que se aplican a esta cama más grande. Por ejemplo, tiene que entender que el hecho de que se pueda bajar de la cama no significa que pueda hacerlo 50 veces en una noche. Marque reglas claras. Tenga en cuenta que es muy normal que haya una fase de transición, así que no planifique el cambio en un momento en que no pueda permitirse no dormir.

Malos dormidores

Un mal dormidor puede ser complicado, pero no lo mueva a una cama más grande porque crea que ahí va a dormir mejor, ya que estará ofreciendo a un niño ya de por sí inquieto una serie de actividades que le gustan más que dormir: levantarse de la cama, pasearse, visitar a mamá y papá, mirar los juguetes de la habitación. Por tanto, asegúrese de que el niño ya tenga un buen ritmo de sueño antes de trasladarlo de cama.

Implicar al niño

A menudo, el cambio a una cama grande es un gran acontecimiento para el niño, que espera con ilusión que le anuncien que ha llegado el momento de cambiar de cama. Mantenga esa sensación positiva implicando al niño en el cambio; por ejemplo, puede dejar que elija las nuevas sábanas. Sin embargo, no hable del tema todo el día para no crear expectativas demasiado grandes. Explíquele que la cama será más grande, pero que eso será lo único que cambie, y que el niño dormirá tan bien como siempre.

Lea el resto de nuestros artículos aquí